ARRASTRAME AL INFIERNO
Alison Lohman, Justin Long y Lorna Raver protagonizan la última película de Sam Raimi, “Drag me to hell” o, como se la conoce en español, “Arrastrame al infierno. Raimi es un director ecléctico, dueño de un trazo único dentro de una camada de directores que supieron consagrarse. Autor de la inquietante “Darkman”, esa joya del relato negro o policial titulado “Un plan simple” o la trilogía (algo asfixiante, sobretodo en su entrega final) de “Spiderman”, entre otras, Raimi siempre sorprende y tiene algo para decir.
En “Arrastrame al infierno” nos encontramos con la empleada de un banco que, tras no concederle el crédito a una anciana cliente, se verá envuelta por esta en una suerte de maldición que le hará conocer las más escalofriantes pesadillas. La película abreva en la crisis económica que envuelve al mundo y ofrece un relato que, en ocasiones, apela al humor liso y llano y en otras oportunidades, se luce con grandes momentos del mejor terror cinematográfico.
El tema de la maldición que cae sobre el protagonista y el viaje de este para librarse del aml, es un tema bastante recurrente en el cine y la literatura. En esta película, Raimi parte de esa premisa inicial pero compone una historia donde diversos trazos o momentos climáticos se irán superponiendo hasta explotar en el resultado final.
El filme tiene algunos desajustes entre los momentos de horror más puro y unos quiebres de comedia que, en ocasiones, tienden a quebrar la lógica imperante en la propia narrativa. Aún así, el director se las ingenia para salir airoso de la prueba y termina ofreciendo una película muy personal, un título que supone un giro y una actualización en su carrera y, al mismo tiempo, un empujón a un género (el terror) que, de un tiempo a esta parte, se ha ido cargando de verdaderos incompetentes cinematográficos que poco y nada tienen para decir. |